domingo, 16 de agosto de 2009

Limpieza

Dios mío, cómo está esto de polvo... Parece mentira, como se acumula por todas partes, cubriendo hasta el suelo, flotando en un haz de luz, formando minúsculas motas de oro con el sol de la tarde. Hay un olor penetrante en el aire viciado, me temo que uno de los tarros en los que guardaba recuerdos del verano pasado se ha caído del estante y se ha roto, y el contenido está podrido, manchando el suelo... Por suerte, no es nada que quiera seguir conservando... Abro el ventanuco, procurando no golpearme en la cabeza con el pupo siciliano, (es Orlando, vestido de rojo, con su espada en la mano), que lleva tanto en ese lugar que el clavo del que cuelga está oxidado... Entra la pura luz del día, con un soplo de aire fresco, y me dispongo a limpiar este desorden, por lo menos que quede como estaba el día anterior, porque volver al desván me trae a la cabeza la celebérrima frase de Luis de León: "decíamos ayer..."
Han transcurrido los días del verano, luminosos y azules, (y calurosos, también), como soldaditos en perfecta formación: uno detrás de otro y casi indistinguibles; quizás con la excepción del tiempo pasado en compañía de los míos, que ha sido breve, pero intenso. Me he mantenido sumergida hasta la cintura en el río del tiempo, permitiendo que corriera mientras yo me quedaba inmóvil, otra vez viviendo de las rentas de años pasados, con mi hucha ya casi vacía, malgastando los caudales que no he empleado en 'cosas importantes'...
Demediado agosto, vuelvo la vista atrás, o mejor dicho, afuera. Tengo que abandonar este abatimiento, como se abandona el recuerdo de un amor imposible o un zapato roto. Tengo que despertarme y sacudirme la pereza. Tengo que volver a vivir...
Como Campanilla, tengo el don de encontrar cosas perdidas, perdidas pero no olvidadas... Desde mañana le prestaré más atención al viento, miraré a la cara a la gente con la que me cruzo por la calle, lanzaré mi corazón al mar de la existencia...
Bienvenida de nuevo, me digo a mí misma...


Actualización: Orlando quiere salir a saludar. Cosas de la gente del teatro, que siempre quieren estar en el candelabro:





5 comentarios:

bate dijo...

Tu Consulting Sentimentyl Bate, te da la bienvenida de nuevo por estos lares. Esperamos que los sabios y nutrientes consejos que recibistes en la pasada temporada, te hayan valido para algo. Si no, aquí estamos para lo que haga falta, las tarifas para este año han subido un 30%..., si, la vida está muy dura, ya sabes, la crisis.

Desde la Consulting esperamos respuesta a esta incordiante pregunta, pero es fundamental que contestes.
¿ Crees que los amores imposibles se llegan ha olvidar?
Eso es todo por hoy.
Bienvenida.

Alawen dijo...

Caro Bate, te hacía yo en tu ínsula congelada, y me encuentro con que mi Consulting sigue por aquí... No te he dado las gracias como debería por tus buenos consejos y recomendaciones del año pasado, ya veremos éste como nos va...
Respecto a tu pregunta, me pones en un brete, porque realmente no creo que los amores imposibles se lleguen a olvidar. Lo que pasa es que, cuando te convences de que no hay nada que hacer, procuras enterrarlos bien hondos, poner un candado y tirar la llave al mar.
Pero el recuerdo de los muy malditos se escapa de vez en cuando y viene a incordiar el presente.
¿Te vale esta respuesta rápida?
Para más información, mi próxima entrada sobre lo que creo que es un amor imposible y una experiencia personal.

Un besazo, te echaba de menos.

Cowgirl dijo...

Alawen, te he echado de menos en tus dos blogs. No escribo mucho ya que hay veces que no tengo nada que añadir o que decir, pero leo todos los blogs que siempre visito. Yo también tengo bastante depresión sobre todo cuando leo los periódicos aquí y allí.

Espero que el resto del verano sea bueno para todos.

Un abrazote

Bettina dijo...

Ese abatimiento, también nos afecta a muchos ya,querida Alawen y también te añoraba.
Limpia el polvo y deja el dorado para que el tiempo pase rápido y perdamos de vista al Inútil...!
Bienvenida seas,amiga ! y no abandones ningún recuerdo,que todos ellos completan nuestras experiencias de la vida...dejando huellas en el alma.

Militos dijo...

Me encanta tu Orlando, ya era hora de que nos lo presentaras.
Esto del polvo es un suplicio, no se acaba nunca.
besitos