domingo, 24 de marzo de 2019

Primavera



Llega la Primavera
y se me ha ido el tiempo: 
tantos proyectos,
tantos anhelos, 
tantos sueños
dejados de lado,
quizás ya perdidos 
pero no en el olvido...
Ahora ya no espero:
estreno cada día
como un traje nuevo,
bebo la copa hasta el fondo,
no dejo nada para luego.
La vida te templa como el fuego,
y pone a cada cual en su hueco.

martes, 1 de enero de 2019

Año nuevo


Sin propósitos,
y libre de deseos, 
(uno tan sólo, 
escondido, secreto): 
un año que comienza,
un corazón vacío,
y futuros recuerdos.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Medicina



Me debato entre el frío,
el sueño
y el deseo,
mientras,
perezosamente,
me dejo llevar
por el sentimiento
de que esto que me pasa
se curaría,
tan fácilmente,
con tu abrazo.

martes, 20 de noviembre de 2018

Mariposa



Un día, tan sólo por un día, 
déjame ser lo que yo quiera.
Dejemos descansar al basilisco
que bufa y que se enfada
y se revuelve
y no quiere caricias
ni palabras amables.
Déjame ser la mariposa,
toda ella alas brillantes, colorida,
elegante y segura,
que se eleva, sincera
y sin preocupaciones.
Déjame ser eternidad.

viernes, 16 de noviembre de 2018

Vampiros



- La gente, - dijo en voz alta Tristán, dirigiéndose a un público inexistente, - la gente, - repitió con cierta sorna, - no cree que existan los vampiros, pero ya os digo yo que existen.
Hizo una pausa dramática, en la que aprovechó para beber un sorbito de té haciendo un ruido gracioso, como un "sip", y se escaldó la lengua. Puso cara de sorpresa-dolor-ira, todo en un momento, y dejó la taza. Resopló, mientras se volvía a mirar el monitor. Estaba esperando, pacientemente, que se actualizara. Al ver que no cambiaba nada se encogió de hombros y sonrió.
- Los vampiros,  - continuó, con un tono ciertamente doctoral, - no son esas criaturas que beben sangre de vírgenes, visten con capa y sólo duermen de día. No, - movió el índice de un lado a otro y su sonrisa se volvió, de alguna forma, siniestra, - nada de eso. Los vampiros son... somos, mejor dicho, otra cosa. Aunque no tan distinta... - su voz se apagó y se sumió en sus pensamientos.
Se había dado cuenta de ello hacía tiempo: él era un vampiro, uno que buscaba su alimento en las redes sociales, aprovechando los huecos que dejaban algunas personas, apegándose a ellas, como un pez rémora; sorbiendo, lentamente, pedacitos de sus biografías, hasta...
- Hasta que se vacían, se quedan sin nada que darme, y entonces mueren y desaparecen.

Lo de "morir y desaparecer" no era literal, claro. Eran aislados, eliminados y borrados, e incluso bloqueados, a veces. Incluso en la sociedad imaginaria de Internet la gente actúa de forma gregaria, y los caídos en desgracia son rápidamente desechados y olvidados. No todos eran susceptibles de ser "víctimas", claro, pero, para un ojo experto como el suyo, era tan fácil distinguirlos como a un león elegir un ñu de entre un rebaño de ñus. 
- ¿Ñus o ñúes?, - se preguntó en voz alta. Bah, no importaba. Aquella vez no era un ñu, no era más que una ovejita, o, mejor dicho, un hámster, un aburrido perfil con menos de doscientos amigos. A primera vista podía parecer un don nadie, con sus cancioncitas melódicas, sus tazas de té, (que publicaba a las cinco en punto de la tarde todos los días), sus "Me gusta" en páginas de cocina y de motor... pero bajo toda aquella mediocridad se escondía un personaje capaz de mantener los mismos amigos con los que había comenzado, al que se le amontonaban los comentarios en aquellas anodinas publicaciones. Y era porque tenía algo, algo que era el alimento y, a la vez, lo más detestado por el vampiro: una inaguantable popularidad.
Así que Tristán había comenzado, despacito, su labor de zapa. Logró hacerse amigo de más de la mitad de los que componían la lista de su víctima, (aunque para ello tuviera que mermar la suya, ya que la red social tenía un límite, algo muy injusto a su parecer). Luego, era cuestión de interactuar con aquellos amigos comunes continuamente, y, a ser posible, en el propio muro del expoliado en cuestión.  Como resultado, pronto conocería los puntos más débiles de esas amistades, y podría pasar a la segunda fase, el momento en el que, a base de mensajes privados, socavaría la confianza de los demás hasta conseguir que, poco a poco, desapareciera toda aquella molesta notoriedad.
También había que mimetizarse, y adoptar el mismo tono, los mismos gustos. De ahí que él, un apasionado bebedor de café, estuviera sorbiendo una infusión de hierbas en aquel mismo momento. Al menos se había enfriado lo suficiente como para disfrutarla, y se la terminó pausadamente. 
Navegó durante un rato en la red. Empezaba a sentir que algo no iba bien. El perfil del hámster, habitualmente muy activo, había estado extrañamente silencioso desde hacía unos días. Echando la vista atrás, aquello se remontaba al día en que su víctima cumplió los años, una jornada especialmente activa para Tristán, que había logrado incluso contestar en alguna de las felicitaciones sin ningún rubor por su parte. Ya se sentía seguro, la asimilación era completa, casi se movía en aquel muro como si fuera el suyo propio y, entonces, de repente y sin ningún aviso, se hizo el silencio. Hubo algunas publicaciones ajenas (a las que él también contestó, por supuesto), pero el propietario del perfil permaneció mudo, casi como... como si se hubiera muerto de verdad. Sintió un escalofrío al pensarlo, tanto tiempo empleado para nada. Sacudió la cabeza, desechando esos pensamientos fúnebres, y decidió pasar por su propio perfil, para renovar su depósito de confianza. Tardó menos de un segundo en darse cuenta de que el número de sus amigos, 4892, se había visto reducido en uno. 

sábado, 20 de octubre de 2018

Lluvia.




Me dije: "Voy a cerrarme en banda.
No dejaré que nadie
se acomode,
otra vez.
Ni recuerdos, ni fotos,
ni charlas en Whatsapp.
Ni escribiré su nombre
cuando esté distraída.
Me pondré una coraza y me calzaré botas,
(unas botas de agua monas de amarillo chillón),
y saltaré los charcos para no salpicarme".
Y, mientras lo decía,
me sorprendió la lluvia,
y perdí el corazón



viernes, 28 de septiembre de 2018

Momento y eternidad



Tengo las manos llenas
de fragmentos 
de tu tiempo y el mío.
Escasos.
Brillantes
como gotas de lluvia
o de rocío.
Tengo la memoria
de los momentos
y la esperanza
de la eternidad.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Contacto



Nuestros ojos
se encuentran,
y el mundo se vuelve,
inesperadamente, 
tan pequeño.
Tú y yo, 
perdidos,
tan cerca
que tus dedos me rozan,
simplemente,
al extender la mano.

jueves, 24 de mayo de 2018

Equilibrio


Me mantengo,
como el equilibrista,
entre el deseo y la duda,
sabiendo
que no hay otra cosa
que yo pueda hacer
que seguir caminado,
sin mirar a los lados,
sin miedo,
hacia tu corazón.

jueves, 17 de mayo de 2018

El orden de las cosas


Primero te ríes,
y, después, te enamoras.
Y no sabes bien por qué.
Y, luego, te das cuenta
de todos sus defectos,
y, aún así, es más fuerte
el deseo en tus dedos
de entrelazar los suyos
mientras caminas,
charlando naderías,
a su lado.


sábado, 5 de mayo de 2018

Sirena


El sol de la tarde,
que me ciega,
que agudiza
los otros sentidos:
el sabor de una copa,
el olor del humo
de un cigarrillo
y tu voz,
y mi propia piel,
mano sobre mano.
Sé que me estás mirando,
y que me has visto.
Y espero que vengas,
mar adentro,
a bucear en mis ojos.

lunes, 23 de abril de 2018

Transparente




Al despertar, 
diáfana,
me voy vistiendo
con los colores del día,
me tiño,
como el agua pura,
con el deseo,
el anhelo
y la esperanza.

domingo, 22 de abril de 2018

Frío


Huele, 
tímidamente,
como en un recuerdo,
a óleos y a incienso,
y los murmullos
se elevan, en ráfagas,
cubriendo las notas perdidas
de los que afinan los instrumentos.
Y hace frío. Apenas se recuerda
el sol primaveral de la puerta,
en este bosque de piedras claras
por entre el que susurra el viento
como si rezara en voz baja.
Y mi mano, helada, 
echa de menos
el calor de la tuya.

domingo, 8 de abril de 2018

jueves, 15 de marzo de 2018

La última copa


La última copa. Esa,
que nunca bebo.
La que, en mi interior,
está claro, sé que me daría
valor para confesarte,
(de una vez por todas),
lo que siento.
Pero, como tú sabes, 
no soy buena bebiendo
ni diciendo la verdad.

viernes, 9 de marzo de 2018

La gata



Como una gata, 
con los mismos defectos:
perezosa,
amante del calor
y de la cama;
curiosa y, a la vez, despreocupada,
capaz de ignorarte,
de clavarte las uñas,
y los colmillos.
Me acurrucaré en tu regazo,
y dejaré que acaricies mi pelaje,
y te daré lo que nadie te ha dado.
Y te amaré como nadie te ama.

martes, 6 de marzo de 2018

Columpio




Mis sentimientos,
como un columpio,
en lo más algo,
en lo más bajo,
siempre agitados.
Días azules y días de sol.
Arriba, abajo;
así es como lo quiero,
la cabeza nublada,
injusta y egoísta, 
antes que la certeza.

lunes, 26 de febrero de 2018

Cometa


A veces, 
no sirve
el esfuerzo,
ni el empeño 
que le pongas.
El corazón no acepta ni riendas ni caminos.
A veces,
la única manera
es soltar las amarras,
entregarse al viento,
dejarse llevar.

viernes, 16 de febrero de 2018

Trampantojo



El recuerdo, oxidado,
incoloro e insípido,
se perfuma,
se renueva,
vuelve a ser nítido, 
y me doy cuenta:
no es el mismo recuerdo.
Se mezcla el color
de lo que siento ahora;
estás tú, escondido,
casi difuso,
en el fondo.



miércoles, 14 de febrero de 2018

Valentín


Cada vez que la vida
me ofrece 
una caja de bombones,
invariablemente,
(debe ser mi destino),
siempre, siempre termino 
eligiendo
el chocolate amargo.

martes, 13 de febrero de 2018

Mardi Gras




Mostrarse,
abiertamente,
arrancar
el último velo;
desnudarte 
y permitir que el otro
vea lo que eres:
la oscuridad y la estrella.
Martes de Carnaval.

Lo más difícil
es quitarse la máscara,
(aun cuando 
haya otra debajo).

sábado, 10 de febrero de 2018

Sábado por la noche


Se termina
el día,
y yo estoy aquí,
sola, 
con cara de domingo lluvioso.
De repente,
te pienso,
y el anhelo
de extender los dedos
y rozar tu mejilla
crece,
como la columna de humo
de un cigarrillo olvidado,
desde mi corazón a mis ojos.

sábado, 3 de febrero de 2018

Atrapasueños


Lanzo mis redes,
temerariamente,
con los ojos cerrados,
esperando que
 en ellas
queden prendidos 
tus sueños y los míos.

lunes, 22 de enero de 2018

Nublado



Va a llover. 
Extiendo la mano,
en el vacío;
las puntas de mis dedos
buscan tocar los tuyos,
tan lejanos,
amor,
mientras se nublan
mis ojos

¿Lo ves? 
Cálidas gotas.
Ya está lloviendo.

martes, 16 de enero de 2018

El ciprés solitario.



El viento, al ciprés,
lo sacude, a su antojo;
rompe la rama.



Cuadro:
"El Ciprés Solitario"
Tivadar Kosztka Csontvary (1853-1919) Húngaro.
Año: 1907

sábado, 6 de enero de 2018

Anhelo


Lejano,
como la Luna.
Cercano,
como un latido.
Yo quiero ser luz,
para que brilles;
la diástole
de tu sístole. 



viernes, 15 de diciembre de 2017

Isla



Nunca entiendo
la fascinación por la idea
de una isla desierta, 
para vivir en ella.
Será porque, yo misma,
 soy una isla,
inhabitada,
agreste,
inhóspita,
repleta de fieras
y, en el centro,
un volcán.

viernes, 13 de octubre de 2017

sábado, 23 de septiembre de 2017

Otoño, otra vez.



Vuelven a enrojecer las hojas,
 y este año
me he propuesto pisarlas a tu lado.
Vuelven a ser más largas las noches,
 y yo pienso
si no serán más cortas en tus brazos.
Es otoño, otra vez.
¿Me perderé contigo bajo las hojas?
Mírame, bajo esta nieve,
hay un cálido mar, una hoguera prendida,
unos labios que esperan
y un corazón que ama.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Noche


Allá fuera está oscuro;
anochece tan pronto,
casi sin darme cuenta.
Me envuelve, callada,
como suaves alas negras,
la noche, y yo
me abandono a su abrazo
en ausencia del tuyo.



domingo, 10 de septiembre de 2017

Baraja



No me conformo;
no dejo que el azar o el que el Destino
me repartan las cartas.
Quiero, al menos, ser yo la que corte;
intentar barajarlas,
y levantar castillos,
guardarme los ases en la manga.

A veces, para ganar el solitario
hay que hacer trampas.


(Frédéric Bazille, La Tireuse de cartes, c.1869-1870. Óleo sobre lienzo)

sábado, 9 de septiembre de 2017

Chocolate


Yo no soy dulce.
Yo soy el chocolate amargo, 
ese que se mastica 
haciendo una mueca;
ese que consuela,
eleva el ánimo
y caldea el corazón.

.



jueves, 24 de agosto de 2017

Déjà vu


Si hubiéramos caminado juntos,
¿cómo serían los recuerdos?
Si me hubieses visto en aquel entonces,
¿qué seríamos el uno para el otro ahora?
De nuestro primer encuentro
aún me queda, como grabada a fuego,
esa mezcla de esperanza y certeza,
como un déjà vu,
que provoca el amor a primera vista.


domingo, 30 de julio de 2017

La gata


Más que la oveja negra,
borrego al fin y al cabo,
si pudiera elegir,
yo hubiera preferido
ser el lobo.
Pero, en el fondo,
sólo soy una gata,
desapegada y cobarde,
que se enrosca y ronronea
en un rayo de sol.

jueves, 6 de julio de 2017

Brisa

(John  Salminen - Breeze)

En mi sueño
camino, sola, 
y la brisa 
mueve las ramas,
y me envuelve
como tu abrazo.

lunes, 3 de julio de 2017

Océano



Bajo esta fachada, 
una simple ilusión,
hay un océano embravecido,
que se levanta en olas y mareas
al compás de la luna,
y al deseo de tu nombre.
Un océano en calma,
a veces,
que se asoma en mis ojos.

jueves, 22 de junio de 2017

Las vueltas de la vida


Otro giro,
y ha vuelto el verano,
y algunas cosas ya no son lo mismo.
Sólo yo sigo la misma,
mientras, a mi alrededor
se suceden, dando vueltas,
las estaciones
y se pierden
recuerdos y tornillos.

lunes, 19 de junio de 2017

El tesoro



La noche invernal se había cerrado sobre la posada, cercada por la nieve, y los pocos huéspedes que albergaba se agruparon alrededor del hermoso fuego que el posadero mantenía en la chimenea, después de la cena. Hubo unos minutos de incómodo silencio, en el que, sobre el crepitar de las llamas, se sobrepuso el lejano aullido de los lobos, que hizo estremecer los ánimos de la mayoría de los presentes. Tan sólo un joven, que permanecía un tanto apartado de los demás, pareció mantener el humor y levantó la voz para pedir que se sirvieran unas bebidas.
- Esto parece un velatorio de aldea, - dijo al posadero que le servía un vaso de licor, y éste se echó a reír.
- Joven, parece usted un hombre de mundo, quizás quiera espantar los temores de estos pobres campesinos con alguna historia que haya aprendido en sus viajes... 
Si creía que con aquella burla velada iba a provocar un sentimiento de vergüenza en el otro hombre, se equivocaba: el viajero sonrió de forma torcida, se arrellanó en la butaca y sin mirar a nadie en particular comenzó su relato.
- Pues verán, hubo una vez, en un país muy lejano, un pobre campesino que tenía tres hijos. Los dos mayores eran buenos trabajadores, personas decentes y honradas. En cambio, el más pequeño era un truhán, bueno para nada, que daba mil dolores de cabeza a su padre con su comportamiento. 
Un día, el campesino, que trabajaba abriendo un pozo en un campo ajeno, descubrió un tesoro enterrado en el suelo. Sin decir nada a nadie, ni siquiera a sus hijos, vendió todo lo que tenía y compró aquel campo a su vecino. Como era un hombre prudente, mantuvo el tesoro escondido durante mucho tiempo, esperando dar a sus hijos un beneficio que de otra forma no hubiera podido. En fin, que fue pasando el tiempo y un día, repentinamente, el campesino se sintió muy enfermo, tanto que no duró una semana. En su lecho de muerte, llamó a los hijos y les comunicó el paradero del tesoro, exhortándoles para que no fuera causa de rencillas entre ellos, sino una auténtica bendición que les aportara felicidad una vez repartido. Luego falleció, contento de dejarles una herencia más importante que la que hubiera podido conseguir con su trabajo, fue enterrado y se le guardó luto durante unos días.
Pasado ese tiempo, los tres hijos desenterraron el tesoro y lo llevaron a casa con la precaución de no ser vistos. A la vista de las hermosas monedas de oro, acuñadas con la cabeza de un emperador, se les nublaron los ojos y se les aceleró el corazón. Pero no perdieron la compostura: lo escondieron en un hueco del suelo y decidieron que lo repartirían cuando cesaran las visitas de pésame que aún les hacían los vecinos.
Así que se fueron a dormir tranquilos y cada uno soñó con las cosas en las iba a emplear su parte de la herencia. Fue una noche dichosa, pero el amanecer acabó con todos aquellos sueños: cuando se levantaron para ir a trabajar, los dos hermanos mayores descubrieron que las tablas del suelo habían sido removidas y el tesoro robado y el hermano más joven había desaparecido.

El narrador se interrumpió y apuró su bebida, como si hablar tanto le hubiera dado más sed. El posadero fue a servirle de nuevo, pero él rehusó con un gesto y se puso en pie. El resto de huéspedes le miró con asombro al ver que daba las buenas noches y hacía intención de dirigirse a su habitación.
- Un momento, - le reclamó el dueño de la hostería, - ¿esa es toda la historia? ¿Donde está la moraleja? 
El otro le miró, realmente perplejo.
- ¿Moraleja? ¿Es que tiene que tener una moraleja? - preguntó a su vez, y al no obtener respuesta continuó su camino.

Al día siguiente, los huéspedes se reunieron de nuevo en el comedor de la posada para tomar el desayuno y seguir su camino, y descubrieron que el joven que había contado la extraña historia no se encontraba entre ellos. Con curiosidad, preguntaron al posadero qué había sido de él y el hombre no pudo evitar sonreír.
- Pues verán, al final la historia sí tenía una moraleja. Se ha marchado esta mañana, muy temprano, casi furtivamente. Y ha pagado con una moneda de oro.

sábado, 17 de junio de 2017

Cumpleaños



Empiezo un nuevo año
apretando los dientes,
la cabeza en las nubes
pero pisando el suelo.
Mi corazón, perdido,
una barca en la niebla,
sin timón que lo guíe
anhelando tu puerto.

viernes, 16 de junio de 2017

Limbo

(Ilustración: Christian Schloe)

Estoy ahí, colgando
entre el vacío y el suelo,
con los ojos cerrados,
temiendo
que, si me decido,
si me muevo siquiera,
esta esperanza infundada
desaparecerá para siempre.

sábado, 10 de junio de 2017

Si...



A veces, sólo a veces,
y siempre brevemente
pienso en lo que sería
si hubiera sido distinta,
si, al sumar aciertos y errores,
la cifra resultante
me hubiera hecho ser otra.
Si te estaría amando
como creo que te amo.
Si hubiera amado como amé,
entregando mi corazón
como un ave en manos extrañas,
un ave que palpita mientras la sujetan
pero busca por instinto otros cielos.
Quizás es lo último que pienso al dormirme,
y quizás lo primero que me trae la mañana.
Quizás debería empezar a cambiar,
pero, en el fondo, me gusta
este yo que he creado.

viernes, 2 de junio de 2017

Junio


Corren los días.
Como las hojas en otoño
caen las del calendario,
y yo deshojo
la margarita de junio
esperando el día
en que me digas "Sí".