
Amo de ti la oscuridad; ese lado
imperfecto y sombrío que no alumbra
ni siquiera la luna; el que adivino
cada vez que me cruzo en tu mirada.
Amo de ti el sabor desconocido;
ese músculo que apenas entreveo,
que descubro en tu cuello cuando andas;
y el color de tus ojos y tu pelo.
Amo de ti tu hielo y tus hogueras,
te amo como eres, sin pretextos.
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