miércoles, 29 de abril de 2009



No volveré, jamás, a pronunciar tu nombre,
ni pensaré ya en ti. Será mañana,
en la hora sombría que precede a la noche;
una cruz en mi pecho y cumpliré mi promesa.
Colocaré tu foto en un marco de olvido,
y romperé en mil vidrios tus besos y tus cartas…
Te dejaré del todo cuando se haga de noche.
Pero esta noche, no. Será mañana.

domingo, 26 de abril de 2009

Quédate a dormir


Dormir entre tus brazos, sólo eso deseo.
sentir tu aliento cálido que roza mi cabello,
y tus manos dormidas aquí, sobre mi pecho.
Dormir, dormir tan sólo,
y despertarnos luego.

viernes, 24 de abril de 2009

Vida mía...



Tú eres, sin dudar, la vida mía,

porque el dolor de quererte hace que sienta

que me sigue latiendo el corazón…

domingo, 19 de abril de 2009

Ave de paso


- Ya te lo advertí, - dijo ella, mirándole de frente,- no te prometí nada, ni te dí falsas esperanzas...

- Pero, entonces... ¿me dejas? ¿Porqué?

- Porque no te quiero.

Él miró hacia otra parte, mientras apretaba los puños, y, entre dientes, respondió:

- Tú no sabes lo que quieres.

- Pero sí se lo que no quiero, - replicó ella, alejándose.


Entrada programada

jueves, 16 de abril de 2009

Caledonia

Photobucket




Como habréis supuesto astutamente, esta entrada se quedó programada para publicarse hoy, ya que la que suscribe está out totalmente: ha dejado atrás el Continente y desde hoy hasta el próximo día 20 estará en Escocia, bueno, en Edimburgo, porque no voy a salir de la ciudad.


Yo, que soy bastante celta en el fondo y en la forma, estoy muy contenta por haber llevado a cabo mi deseo de viajar hasta aquí y además en este año tan especial, ya que se celebra el festival Homecoming Scotland 2009 con el que se conmemoran las tres cosas más importantes que Escocia ha dado al mundo: el whisky, el golf y Sean Connery... y no por este orden...


A la vuelta os lo cuento. Besos para todos.

Photobucket

martes, 14 de abril de 2009

Lluvia


Mientras en mi ventana cae la lluvia,

yo sueño con los soles que fueron y se han ido,

con el verano eterno de una playa inventada,

o con la dulce luz de la Luna sobre el agua.

No sé si queda algún sitio al que marchar,

ni siquiera si existe algún hueco en la Tierra

donde guardar mi alma y esconderme del viento

hasta que no haya miedo, y mi esperanza renazca.

No creo en elegidos, ni en Cielos, ni en personas:

como nada poseo, nada espero perder...

Quizá mañana empiece una era más amable,

y encuentre, tras los montes, un vado y Rivendel.

viernes, 10 de abril de 2009

El Cristo de la Vega 'visita' a El Redentor




El Cristo de la Vega, (muy conocido por la obra de Zorrilla 'A buen Juez, mejor Testigo'), procesiona por las calles de Toledo en la madrugada del Viernes Santo. En la Plaza de Santo Domingo el Real se detiene a 'saludar' al Cristo Redentor, mientras se entona un Miserere. Gran recogimiento y silencio, sólo roto por los tambores y las matracas, cuyos sonidos rebotan en las paredes de mampostería, creando un efecto inigualable.

martes, 7 de abril de 2009

Sola



Anoche, otra vez, soñé contigo.


Así que hoy no quiero nada: ni el pálido sol, ni compañía, ni risas… Tan sólo tu recuerdo y el recuerdo del sueño.


Y es que, hasta conocerte, yo no sabía lo que era tener sed. Y ahora que te siento, aquí, muy dentro de mí, esa sed que me consume no se sacia más que en ti, y no se sacia nunca porque cuanto más bebo en ti más necesito tu agua.


Mis ojos se diluyen en los tuyos, en mi sueño, y mi corazón se diluye, lentamente, ardientemente, al pensar en ti.

jueves, 2 de abril de 2009

Consuelo


La primavera. ¿Será la maldita primavera la que tenga la culpa de que todos estemos con los ánimos por los suelos, más aún de lo habitual, y la melancolía enraizada en el corazón? Yo hoy estoy así, como sin fuerzas, triste, con ganas de llorar. Astenia primaveral, le dicen. Yo la llamaría algo menos bonito, si tuviera una cara a la que llamárselo.

Primavera. Todavía no se deja sentir el calor, que ya llegará; llueve, y lo único que ha cambiado ha sido el olor de la lluvia, que ya no huele a invierno y a leña, sino a brote y savia, a hojas nuevas.
Se han caído ya las flores del almendro, esas que perfumaban las mañanas, como si alguien hubiera derramado miel. Pero las lilas han florecido, y ya los atardeceres se llenan con su olor, a limpio, a dulce, a verano.


Verano. Madreselvas en la noche. Calor y agua marina. Y tus ojos, hielo gris, en los que abrasarme y consumirme.

Y ni siquiera el pensar en ti consuela mi corazón.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Anhelo


Yo ya sabía, desde anoche, que hoy me levantaría con este ánimo gatuno, juguetón, imprevisible que, de vez en cuando, me posee y me controla. Me sentía más ligera, y a la vez tenía una inquietud no revelada, algo así como una sed de algo que no lograba concretar. No, no era vodka con naranja, mis queridos Lectores Constantes. Era… otra cosa…
No puedo echar la culpa de esto a la Luna, que no parece gobernar mis mareas, ni a la soledad de la que ni me acuerdo; ni a la tristeza, porque debajo de la turbación sentía un júbilo impreciso, una sensación de felicidad percibida, pero aún no encontrada... Era como saber que algo iba a pasar, un destello de un porvenir incierto pero esperanzado... Y me sentí con ganas de echar a andar y alejarme hacia ese futuro sin esperar ni un segundo más...

Pero he de reconocer que, cada Primavera, se me antoja lo mismo, y que hasta ahora, en un mundo de posibilidades infinitas, cada Primavera me ha traído algo bueno, algo alegre, algo que recordar cuando llega el Invierno y me quedo acurrucada, otra vez, junto a la estufa: la gata perezosa que hoy salía a jugar...

viernes, 20 de marzo de 2009

La cosecha del hada


Un campesino, al sacar el cubo del pozo, se encontró con que, en vez de agua, había una linda muchacha sentada en él. Como no es frecuente que esto ocurra, y menos aún que la moza que sale del pozo esté completamente seca, el campesino comprendió al instante que aquella joven era un hada.
El hada, sentándose en el brocal del pozo, alabó mucho al labrador por el respeto con el que trataba la tierra que cultivaba y el cariño que demostraba por los animales que cada día le ayudaban en su labor. El joven contestó que era su obligación cuidarlos, ya que de la tierra ganaba su sustento y el de sus animales, y éstos no sólo eran compañeros de trabajo, sino que le acompañaban en su vida solitaria. Porque el campesino vivía muy lejos del pueblo, al que sólo iba un par de veces al año para vender su cosecha y aprovisionarse de lo que necesitaba y no podía conseguir por sí mismo, y en cuanto a su familia, hacía tiempo que sus padres habían muerto y sus hermanos se habían ido lejos, buscando su destino.
El hada le dijo que conocía todo aquello, y que si había salido del pozo era para proponerle una forma de acabar con su triste soledad, y era que se casaría con él y le ayudaría en sus labores. El mozo aceptó inmediatamente, pero advirtió al hada que él apenas tenía nada que ofrecerle. Ella le replicó que no se preocupara porque muy pronto le haría rico. El campesino, encantado con estas expectativas, no tuvo nada más que objetar. Así que se casaron.
Un día de primavera, el labrador llegó a su casa muy pensativo, y su mujer le preguntó qué le pasaba. Él contestó que venía de los pomares, y que los brotes de los manzanos le habían parecido distintos a los de otros años. Ella, muy tranquilamente, le contestó que no debía preocuparse, pero que había lanzado un hechizo sobre los campos y aquel año la cosecha no sería igual que las anteriores.
Llegó el tiempo en el que se recogen las manzanas sin que hubiera ninguna: los árboles seguían cubiertos de las extrañas flores que habían aparecido en las ramas, y así continuaron mientras en las otras granjas ya habían empezado a producir la sidra.
El malhumor del campesino iba en aumento, aunque su esposa le tranquilizaba diciendo que tenía que tener un poco de paciencia, pero cuando las hojas de los demás árboles cayeron y el invierno llegó hasta los campos, el hombre perdió los estribos y maldijo el momento en que había encontrado al hada del pozo.
Cuando llegó a su casa, estaba vacía, y parecía como si nunca hubiera vivido allí nadie, excepto él. Todavía enfadado, se alegró de estar solo de nuevo y mientras se iba a la cama, después de una cena fría, decidió que al día siguiente arrancaría los manzanos para plantar unos nuevos.
Se levantó temprano, y caminó hacia los pomares bajo un alegre sol invernal. Parecía haber reflejos de luz entre los manzanos, y al acercarse comprobó que las flores habían desaparecido y en su lugar NO había manzanas, sino unos extraños frutos luminosos con forma de estrella.
Sintiéndose de repente muy cansado, se dejó caer al pie de un árbol y contempló aquel espectáculo inusitado. Lo único que acertaba a pensar era que no sabía quién le compraría aquella extraña cosecha, ya que no parecía que aquella fruta tuviera ninguna utilidad.
Mientras pensaba esto, un carruaje acertó a pasar por el camino que lindaba con su granja. El coche se paró frente al pomar, y de él descendió el rey de aquel país, acompañado de su reina, que contemplaron los árboles con asombro. A una señal del monarca, el labriego se acercó a la carroza y el rey le compró todos aquellos frutos de luz, y le apalabró las cosechas venideras, y le entregó a cambio suficiente oro como para que el campesino no tuviera que volver a trabajar la tierra nunca más.
Sin embargo, y aunque ahora se había cumplido la promesa del hada del pozo, el hombre no era lo feliz que había supuesto que sería cuando fuera rico. Echaba de menos su vida de antes, y sobre todo echaba de menos al hada. Así que sus días transcurrían melancólicos junto al pozo del que ella había salido. Y si el hada volvió junto a él, compadecida por su tristeza y arrepentimiento, el cuento no lo dice.

Pero es lo que suele pasar cuando uno tiene algo y no le da el valor que merece. O peor aún, uno se enamora de un hada pero espera que el hada no se comporte como tal.

domingo, 8 de marzo de 2009

La puerta entreabierta



Transcurre Marzo como una flecha de plata, deprisa, buscando el sendero de la Primavera que ya ha cubierto de flores los almendros... Corre también mi corazón, gozosamente, bajo las estrellas nuevas, tan limpio el cielo por la lluvia que parece que las pueda tocar...

Mi corazón busca, sin perder la esperanza. Buscan mis ojos el reflejo en los tuyos, y ese tibio amanecer que siempre desean contigo mis recuerdos...

Gris y dormido, mi corazón ha estado hibernando, esperando, ovillado en un cojín de sueños... Ahora despierta y busca su camino...

martes, 17 de febrero de 2009

Sobre la entrada anterior


Los días pasados en Ávila han transcurrido rápidos y escribo casi sin aliento, para no dejarme nada de unas jornadas frías, de 4º bajo cero y escarcha por las mañanas, pero llenas de sol que se reflejaba en la nieve helada en las montañas.
La primera etapa de mi periplo por tierras abulenses comenzó en San Esteban del Valle, y es de señalar que una casi no tenía verdadera impresión de lo que significa “valle” hasta llegar a este pueblecito por una carretera, perdón, pista forestal, de noche y con amplios neveros sin derretir en la calzada en aquellos tramos donde no había dado el sol. Visto desde arriba, desde el Puerto del Pico, el valle oscuro estaba salpicado de luces, cinco pueblecitos como cinco charcos de estrellas: el Barranco de las Cinco Villas.
Ya en San Esteban, en plenas fiestas del “Vítor”, los vecinos habían encendido pebeteros con tomillo, incienso, y todo el pueblo olía a leña quemada, a yerbas aromáticas. Era la segunda jornada de la fiesta en honor a San Pedro Bautista, mártir del Japón e hijo de este pueblo, celebración que viene llevándose a cabo desde 1601. (Como yo soy un desastre con la cosa de las cámaras y tal, os dejo un enlace a un vídeo sobre tan interesante fiesta)
Los demás días, pasados junto a mi familia, junto a mi hermano al que si no fuera por estas escapadas vería aún menos, pues lo normal: Ávila tiene su propio encanto, no necesita nada más que ser pisada y recorrida, cada tiempo tiene su aquél, y ahora, en Febrero, había cigüeñas en cada espadaña y en cada campanario. Nada de chuletón, porque soy incapaz de digerir semejante cantidad de carne, y además me gusta muy hecha... Sí, soy una hereje, lo confieso... Verduritas y patatas "revolconas," y gracias...
El regreso, en coche, por la sierra de Madrid, con pocas ganas de hablar y mucha de reflexionar... Nieve en el horizonte. Un recuerdo de D. Francisco, al mirar al campo: "los arroyos del yelo desatados..."

En Ávila, mis ojos...

Rosetón de la Catedral
Desde "El Grande": la muralla y la nieve
La Paramera




miércoles, 4 de febrero de 2009

Sentidos


Tu voz acaricia mis oídos,
y tus labios, encendidos, mis labios.
Oído, gusto, tacto… Te huelo,
(brezo, agua marina),
en mi cabello.
Mi corazón se eleva,
mientras me besas,
y el tiempo se detiene
formando una espiral de estrellas,
sobre mi cabeza, girando,
con los ojos cerrados.

miércoles, 21 de enero de 2009

El camino a la Primavera

Lejos, pero no tanto como parece, está la Primavera... Sólo hay que seguir su camino, ciegamente, sin mirar atrás, con fé. Allí, adelante, más allá del Invierno, hay una pradera verde, las ramas florecidas del almendro, el canto de los pájaros, y un sol más cálido que derrite el hielo del corazón.
Yo espero, espero la Primavera como espero todo lo demás: el amor de Morgil, la plenitud de la vida, y el encuentro con Dios cuando todo termine. Espero, pero no confío, que se cumplan los dos primeros. Espero, sin dudarlo, en la misericordia del Señor y en verme en su presencia un día.
La Primavera llegará, traiga lo que traiga, pórtico del Verano, de soles y lunas claros y despejados, de agua de mar, de música y corazón ardiente. Mi corazón.

lunes, 15 de diciembre de 2008

El final del Otoño



Se han cubierto las mañanas de brumas y el Otoño,
los dorados días del Otoño se marchan
llevándose la luz tardía entre los árboles
que sueñan con la carga verde y nueva de sus ramas.
La lluvia que golpea el cristal de mi ventana
es la nieve futura que auguran las montañas.
Parece que no fuera a volver la Primavera,
ni los cielos de Estío, luminosos y azules,
cargados en la noche de estrellas peregrinas,
brillantes como joyas entre el ramaje verde.
Y yo, sentada ahora ante el recuerdo,
pienso en si pasaré otro Invierno sin tus brazos;
si, en la Primavera, llevada de tu mano
caminaré en la hierba más nueva, y si el Estío
me traerá agua marina y el sabor de tus besos.

martes, 21 de octubre de 2008

martes, 30 de septiembre de 2008

Otra vez por aquí...


Vuelvo tras un paréntesis en el que he dejado transcurrir el tiempo como el que tiene un caudal inagotable, soy una derrochadora impenitente… Escasa la última entrada y con visos de predicción sobre lo que a día de hoy es la realidad de mi alma: otra vez he vuelto a mis rutinas, a pesar de intentar con todas mis fuerzas hacer cumplir ese refrán, en mi caso absurdo: “un clavo saca a otro clavo…”
Falso de toda falsedad: no hay quien arranque de mi corazón el amor que sigo sintiendo por Morgil, ese fuego que me devora, y por mucho que lo intento, por mucho que he puesto de mi parte, soy incapaz de dejar de sentirle muy dentro, tanto que no le alcanzan ni el paso del tiempo ni la entrega a otros brazos. Dice el adagio que, en el amor, no basta con atacar, sino que hay que tomar la plaza, y en mi caso la plaza estaba ya rendida a mi dulce enemigo, sin que tuviera que disparar ni una salva… Qué le vamos a hacer. Como ya saben mis Lectores Constantes, para mí el amor tiene más parte de sufrimiento que de alegría. Vivo envuelta en la amarga manta de la indiferencia de un hombre que ni siquiera ha pretendido ser indiferente, simplemente es así.


Tu amor,
un clavo oxidado
en la tabla de mi corazón.


Y qué me importa nada… Continúo mi camino, como el corazón me dicta. Quizás un día aprenda a escuchar a esa voz interior que es más mi propia voz que la mía, que me dice que las cosas no van a cambiar, que soy suya a pesar mío, a pesar suyo, y que tiene que ser algo muy fuerte, un terremoto afectivo, una explosión cósmica, lo que me haga cambiar.
Hasta entonces, seguiré intentando ser yo misma, haciendo las cosas a mi modo, equivocándome, aprendiendo… Es la única forma que conozco de vivir.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Cuanto más lejos...

Cuanto más lejos estoy de él, más cercano le siento...

Por que, ¿para que engañarme? Todo lo que me lo recordaba, me lo sigue recordando...

Me cruzo por la calle, una rua lejana en una ciudad portuaria, con alguien que se le parece, o que no se le parece, pero que camina con la misma ligereza, un andar gatuno, la cabeza levantada, ese perfil de moneda romana que me encoge el corazón... Y le recuerdo, y le siento.

Y no me importa que yo no le importe. Eso es verdadero amor, me temo.


"...occhi di sole mi bruciano in mezzo al cuore..." (Gianna Nannini: "Maravigliosa creatura")

viernes, 29 de agosto de 2008


Intenté parar el reloj,
aunque sé que el tiempo no se detiene.
Pensé en lo que he vivido contigo,
y en lo que queda por venir.
Y mientras reflexionaba comprendí
que todo lo que soy ahora,
lo que sé, lo que ignoro, lo que espero,
no es más que una parte del camino
para llegar a él.
El latido del reloj mide ahora tus horas,
confundido tu sendero en el mío,
ausencias y momentos compartidos que extraño,
que van formando el álbum que guarda mis recuerdos,
por un momento tuyos, y tuyos para siempre.

martes, 26 de agosto de 2008

Nocturnal

Hoy no ha sido un buen día, y casi estoy deseando que termine. Empezó de madrugada, cuando me desperté y me tuve que levantar en busca de un poco de agua, o de aire, o de algo... Supongo que no era más que aprensión, las típicas reacciones al dolor, como siempre me pasa en estos días... Además, había soñado, un sueño absurdo, casi pesadilla, en el que me hablaban en susurros; sin color, y en medio de la lluvia. Un sueño urbano, con el sonido de los coches sobre el asfalto mojado como fondo, oscuro y nocturno.
Así que me desperté enredada en las sábanas, con la frente caliente y los labios secos, y me puse a dar vueltas por la casa. En la pared, el termómetro marcaba 27º. Tampoco era para tanto, pero el agua me pareció tan fría, casi helada, que me temí que me hubiera subido la fiebre. Pero tampoco era eso, simplemente era calor.
Me senté en la terraza, buscando algo de brisa. El cielo, encapotado de nubes, me ocultaba las estrellas. Sin saber muy bien porqué, comencé a pensar en cambios, en deseos pasados y en el porvenir. Hacía ya unos días que alguien me había preguntado qué esperaba yo de la vida, si es que esperaba algo, y ahora me parecía que la respuesta estaba ahí, al alcance de la mano, pero invisible, como a veces se nos esconden las cosas cuando las tenemos enfrente...
De repente, una ráfaga de viento descorrió las nubes, y una estrella brillante se mostró entre los jirones blancos. Y pensé que yo, que era antes galerna y velero ahora quiero ser puerto y faro y destino seguro.
El dolor me ha acompañado todo el día, pero todo es cuestión de acostumbrarse. Así ha de ser, es el don y la maldición de cada luna que pasa. De todas formas, espero la mañana, mañana, cuando desaparezcan por completo la melancolía y la tristeza, o al menos se retiren un tanto, hasta la próxima vez.

lunes, 4 de agosto de 2008

Calor...

Dicen que es por la entrada de aire venido de África, nada que ver con el calentamiento global, un simple movimiento de las capas de la atmósfera que hace que el termómetro suba, y suba, y alcance los 40º sin ningún tipo de compasión.
Yo, que de meteorología entiendo lo mismo que de física cuántica, me imagino ese viento caliente atravesando las dunas, creando un mar de arena amarilla, soplando hacia el Norte, cruzando el mar, y entrando, oportunista, entre dos capas más frías, azules ellas, que se estremecen al sentir su caricia de fuego. Y cuando llega a mí, un poco menos cálido, el soplo ardiente es ya una brisa que seca, en un instante, las gotas de agua que caen sobre mi espalda, y que me recuerdan la caricia de tus dedos.
No queda lugar donde esconderse. Sólo el chapoteo intermitente en la piscina, agua azul, agua blanca, la sombra artificial del toldaje, la sombra verde de los álamos en el césped, reseco a pesar de los riegos...
Me siento al borde del agua, y salpico, como si fuera una niña, con los pies, mientras espero el cambio, el aire fresco que, tarde o temprano, sacudirá los álamos, venido de la sierra. No hay prisa. Todo cambia, nada permanece.

domingo, 20 de julio de 2008

Para ElMo

Ahí a la derecha ( ahora debajo) queda el videoclip del tema de Scorpions que comentamos anoche...




martes, 15 de julio de 2008

Me siento como una máquina que ha pasado demasiado tiempo sin funcionar, como si los engranajes estuvieran oxidados, o peor aún, rotos, por falta de uso.
Mi corazón, ese caballo al galope al que no puedo controlar, va y viene, dando bandazos, como si hubiera bebido una copa de más y no supiera como detenerse, quizás esperando que se abra un precipicio para dejarse caer... Pero a la vez, el bocado y el freno lo reprimen...
Lo único que parece funcionar con normalidad, o al menos aún sigue haciendo ruido, es mi cabeza. Pero no siempre puedo confiar en que haré lo correcto siguiendo lo que dicta mi frío cerebro, que siempre, siempre, decide lo más sensato. Pero hay cosas en las que no entra la sensatez, sino la locura, el dejarse llevar...
Yo no sé si lograré que alma, corazón y mente se pongan de acuerdo. Ni siquiera sé si realmente sé amar. Pero lo intento. Lo intento...

domingo, 6 de julio de 2008

Piloto automático




Sí, así es como me siento hoy, como si estuviera viviendo gracias al piloto automático, que me permite moverme de un lado para otro, zombie en mi propia casa, todo ello debido, más que nada, a trasnochar.


Me he quedado dormida mirando mi correo, ha sido algo que no me había pasado nunca, ahora las lentillas me pasarán factura. Ayer fue un día completo, cansador, estupendo y bastante malo, todo ello a ratos. Calor, mucho calor; caminar arriba y abajo, (más hacia arriba que hacia abajo, me temo), comida y cena con amigos y luego... luego...


No me acostumbro. Ya he perdido la capacidad de pasar la noche en blanco, y qué decir de beber. Nada, un vodka con naranja, y gracias. Y eso que en la cena tomé agua. Ya ni recuerdo cuando fue la última vez que me levanté fresca y descansada después de tres horas de sueño. Claro que anoche, o esta madrugada más bien, no me podía dormir.


Ha sido un cambio bonito en mi vida el volver a vestirme para gustar, pensar más en alguien de lo habitual, y que ese alguien esté ahí, y me haya apoyado con sus gestos, sus palabras, sus miradas. Compartir. Eso que ya había olvidado...


Luego, el gato que habita en mi alma se desperezó otra vez y atravesó la noche, oscura y calurosa, hasta perderse en la madrugada. Y hoy se enrosca en un ovillo, sediento de sueño.


No importa lo que tarde en recorrer este camino, ni siquiera importa si es el camino real. Por ahora, no me preocupa nada de eso. Sólo importa que soy yo, yo misma, que soy capaz de dar, todavía, y también de esperar. Y eso es lo que me mantiene.

martes, 17 de junio de 2008

Me he regalado...


... una serie japonesa, Saiyuki, anime en estado puro... Me gusta este tipo de animación, sin duda fué Outlaw Star la que me abrió los sentidos a este tipo de dibujos, donde se mezclan la violencia, las tradiciones y la belleza plástica para contar historias llenas de fantasía, que lo mismo pueden transcurrir en tiempos lejanos, como en un lejano futuro imposible o en un plano distinto de espacio y de tiempo...

Saiyuki tiene esa combinación de fantasía y tradición de la que hablo, pues si bien transcurren en un mundo imaginario los protagonistas viajan en jeep, persiguiendo demonios mientras los dioses les persiguen a ellos.

Mi héroe favorito: Genjo Sanzo, el monje budista guardian de los escritos sagrados y que tiene un humor de perros, (como siempre, los amargados con corazón me roban el mío), el "sol malhumorado" que cuida de Son Goku (¿recordais "Bola de dragón", compañeros cercanos a los 40 años? Pues es el mismo o muy parecido personaje... siempre hambriento, con poca cabeza y un bastón con el que reparte leña...), y al que acompañan Cho Hakkai, el intelectual, encantador, siempre de buen humor, con su dragón blanco pequeñito, y el seductor y guerrero Sha Gojyo.


La recomiendo a todo aquel que no haya dejado de ser niño, en su corazón...

miércoles, 11 de junio de 2008

Y cuanto más lo leo...

No es muy bueno, ya lo sé, y no es lo que merece. Morgil no necesita mis palabras, de todas formas. Él, como su nombre, es oscuro y cerrado, y sin embargo yo veo esa luz que guarda, celosamente, en su interior; miro y en su armadura, (esa que ha creado para defenderse y que al final se ha convertido en un arma de doble filo, porque mantiene fuera todo, lo mismo lo bueno que lo malo), las junturas dejan escapar un rayito de lo que es. Y porque a veces, al mirarle a los ojos, hasta casi ahogarme en su mirada, he vislumbrado al Morgil que hay detrás, el que se esconde de todos los demás.
No es corriente que una criatura como yo, una elfa del bosque, sienta lo que siento por un elfo oscuro. No es corriente, digo, pero no es imposible. Mi corazón suele volar, como una de mis flechas, hacia la Oscuridad, porque está en mi naturaleza. Y nadie lo diría, cuando miran mis ojos del color de las olas, o mi aspecto amable, y juzgan el libro por la portada o por las primeras líneas. Bondad, candor, inocencia. Pero en mi interior también hay un Morgil, una estrella oscura que alimenta la mejor parte de mí, que pocos conocen. Y que se trasluce, también, a través de mi armadura, porque presiento que él ha mirado dentro, con esa intuición que tienen las almas forjadas en los mismos moldes, (dolor, soledad, desamor), y ha visto algo de su propio corazón.

martes, 10 de junio de 2008

Morgil




Mi alma encadenada a sus palabras,

y mi cuerpo prisionero de su aliento...

(Si sus brazos, por fin, me rodearan,

y sus labios me rozaran el pelo...)

Tan sólo yo descubro en su armadura

la grieta que me muestra lo que hay dentro.

Morgil, la estrella oscura, que ilumina

su camino y el mío, sin remedio:

el dolor de sentirte, mi elfo oscuro,

de sentirte y de tenerte lejos...

viernes, 6 de junio de 2008

Una promesa...

... es una promesa, y a pesar de la racha tan tonta que llevo, (además de estar liada, he caído enferma), no puedo dejar transcurrir más tiempo sin, por lo menos, agradecer a Arcendo los dos premios que me entregó hace unos días: el Premio Blog Dorado y el Premio Mimo.
Muchas gracias, Señor del Arce, como siempre una alegría que seas mi mayor fan, mi amigo y mi hermano en la fe. Un abrazo enorme y espero poder correspoderte como mereces, algún día.

viernes, 30 de mayo de 2008

Ave nocturna


Es tu perfil de halcón el que persigo
en cada despertar, sobre mi almohada.
Es tu cuerpo el que sueño cada noche,
esperándote contra toda esperanza...
Eres el dueño, el señor de mi universo,
y no lo sabes. Te entregado mi alma.
Eres, por mi desgracia, amor perfecto:
yo te doy todo y tú no me das nada...

lunes, 26 de mayo de 2008

miércoles, 21 de mayo de 2008

Capri

Un rato de conversación, una simple y deliciosa charla en esta noche lluviosa. Charla, una vez más, a través del messenger, que ya se ha convertido en parte de mi vida. Como ya he dicho, mi ordenador comienza a parecer una parte vital de mí. Qué sería de nosotros si un pulso electromagnético viniera a devolvernos a los tiempos de antes, en los que se escribían cartas y simplemente se conversaba en la misma habitación...
Con las idas y venidas de diferentes temas ha surgido la idea de un verano ideal, o al menos, de un descanso ideal, y medio en broma he dicho que sería volver a Capri, una semana entera, y dedicarla al sol, playa y limoncello.
Evidentemente, no me gusta tomar el sol, la playa en Capri es limitada, y lo único que me quedaría sería sentarme en una terraza a beber limoncello mientras contemplo la caída de la tarde sobre el mar. (Que imagen más absolutamente decadente, ahora que lo pienso). Esas supuestas vacaciones tendrían otros alicientes: levantarme tarde, algunos días, para ir a holgazanear a la piazzetta de Capri; madrugar otros, para visitar Anacapri, o ir en motora a ver los faraglioni, o volver a la Grotta Azzurra...
De pronto, siento que no es demasiado importante volver o no, simplemente la posibilidad, la emoción de planear el viaje hace que me sienta un poco más viva, y con esperanzas.
Algún día, no sé cuando, escanearé las fotos de Capri, de mi primera vez en Capri, y las colgaré por aquí. Ahora me conformo con volver a hojear el albúm, con contemplar mi propia sonrisa bajo el cielo de Capri...

martes, 20 de mayo de 2008

Un café, por favor

Estoy medio dormida, la semana es dura en tierras toledanas, nada menos que la semana del Corpus, y yo estoy haciendo planes, quien vendrá, si iré a la procesión del jueves, (como no, en Toledo lo hacemos todo a lo grande: dos procesiones del Corpus, hala), quiero hacer fotos para colgarlas en Facebook, y quiero verla con más tranquilidad que el domingo, cuando las calles están llenas a rebosar de propios y extraños...
Quiero, quiero... Repaso la agenda, tendría que tener más vida social. Me he convertido en una ermitaña, casi sin quererlo, o casi queriéndolo, que es lo peor del caso. Estoy a gusto así, sola, con mis amigos del otro lado del ordenador, con los que charlo y tengo tanto en común...
Y entonces, pum, de repente, recuerdo que alguien prometió compartir un café conmigo. Y aunque estoy medio dormida, las ganas de pasar un rato en su compañía son mas fuertes que el reclamo silencioso de Mickey, mi gato, (o mejor decir, que yo soy suya), hacia la cama, y me siento y posteo con la esperanza de que lo lea mañana y me diga algo, yo que sé, una fecha de aquí a un mes... Y luego pienso en borrar la entrada, y me decido a dar al botón naranja que la publica, porque de verdad, de verdad, me apetece, necesito ese café...
Empiezo a comprender eso de "yo tenía una vida, pero internet se la comió"...

lunes, 19 de mayo de 2008

Y a todo esto...


...yo, flirteando casi sin darme cuenta, pero sintiendo que algo ha vuelto a su sitio, que sonrío al pensar en él... Inocente, despreocupada, con ese sol ardiente que me prende, aquí, en mitad del pecho, con un resplandor que no puedo evitar que me suba a los ojos... Tan sólo mencionarle, oir su nombre en otros labios, y el día vuelve a ser soleado y cálido, un día de playa, y sol, y agua marina... Y todo esto así, sin esperar nada.

Eso es amor, en mi lenguaje...

domingo, 18 de mayo de 2008

Breve pero intenso


Termina el fin de semana, se van mis parientes y el día, lluvioso y desapacible, parece más de otoño que de primavera. Parece mentira que ayer estuviéramos volando la cometa, (una cometa de plástico, de colores chillones, casi un homenaje al mal gusto, con la cola arco-iris y una mariquita como tema central), para disfrute de Vivi, que con apenas un año y dos meses ya dice "gato", y "agua", y "cão" (que es "perro" en portugués), y hace pitos hacia todo bicho viviente... Aprovechando el viento, hacíamos subir unos metros el artefacto, mientras ella, toda sombrero y gafas oscuras, como una veraneante en miniatura, levantaba los brazos en gesto de asombro, porque papá corría como un poseso de lado a lado del jardín para divertirla, mientras la "titia" sujetaba el hilo para obligar a aquella cosa de colores a subir...
Atesoramos esos momentos, porque cuando vuelva, en verano, ya habrá descubierto otras cosas que la asombrarán más, y el año que viene ya será capaz de explicar lo que quiere y lo que le gusta, y así irá cumpliendo esa ley inexorable que todo ser humano lleva escrita en los genes, y que es terrible y maravillosa a la vez. Y además, en mi caso, me temo, porque quizás no tenga hijos propios de los que guardar estos recuerdos, y me conforta la idea de la pequeña mano en la mía...

martes, 13 de mayo de 2008

¡Día de Queso!

He pensado que ya que los martes y 13 tienen tan mala fama entre el personal, voy a empezar a llenarlos de queso. Si, eso, lo que estais pensando. Ahí os los dejo, en el post de más arriba.

Ah, y que no me venga nadie con coplas tipo: "Los feos son más interesantes"... Eso es algo así como decir que todas las rubias somos tontas... Pongo un ejemplo: ¿una velada con Jean Paul Sartre o con uno de mis chicos? Simplemente es... soñar...

Pues eso.

lunes, 12 de mayo de 2008

Dormida


Hace unas cuatro noches me soñé entre tus brazos,
(la Primavera altera mi libido y mi sangre);
me desperté buscando tu cuerpo y tus caricias
y descubrí que estaba sola en mi propia cama.
Hay momentos nocturnos en los que tu recuerdo
me traspasa la piel como un hierro candente;
quisiera ser tu amante también de madrugada,
no soñar con tu amor, sino tenerlo al lado.

Imagen: "Dormida" de Claude-Marie Dubufe con filtro de Photoshop

domingo, 11 de mayo de 2008

10 de Mayo

Ayer hizo un día de El Greco, gris, lluvioso y desapacible. Caminamos bajo la lluvia, unas veces más intensa, tanto que tuvimos que refugiarnos en un bar, otras más suave, dulce. Pero en ningún momento fue un día triste o aburrido. No con una compañía como la de Nora. Por desgracia, los demás amigos no pudieron venir, aunque estuvieron presentes en nuestras conversaciones y en nuestro recuerdo. Se perdieron un Toledo de plata, charcos en el suelo como pedazos de espejo y toldos recién colocados para el próximo Corpus. No hubo mazapán. Por alguna broma cósmica, fue lo único que faltó para ser una tarde completamente toledana...
Espero, deseo, que se repita la experiencia. Y que no seamos sólo dos las que disfrutemos de las vistas bajo la lluvia. Espero, deseo, que seamos más y que haga sol.
La próxima será mejor.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Dos amigos, dos premios

Me temo que no estoy preparada para ésto... Hace ya unos días que Arcendo me encasquetó (con todas las letras), de forma sutil, el premio Anarco-onda Cachonda, (como ya le dije en su blog, me he esforzado para que este rinconcito parezca un salón de té, fino, delicado... y me plantan en la puerta un cartel de "te hemos pillado"...) En fin, para qué protestar, comienzan a conocerme...


Y por si no fuera bastante, Martha me entregó ayer el premio Premio Marcial Ruiz Escribano 2008. Y si miráis abajo, donde se encuentran las imágenes que ilustran ambos galardones, vereis que el retratado en éste no es otro que... ¡el Gañán!.....


Gracias a los dos. Me esforzaré más si cabe en llenar el blog de pajaritos, hadas y pericadas por el estilo. Pero me temo que a vosotros ya no os engaño más...




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lunes, 5 de mayo de 2008

Evocación

Con sus dedos marinos
mi amante de agua verde me acaricia,
y sus besos de sal llenan mis labios

domingo, 4 de mayo de 2008

Advertencia: no es un post alegre.


Casi ha terminado el Día de la Madre, que más de un sinsabor a dado a alguno que se olvidó de tal fecha, (lógico, por otra parte, ya que es una de esas festividades móviles, aunque ésta no es de las difíciles, véase si no el Corpus Christi), y yo, que ya he terminado de cumplir mis deberes como hija, pienso en lo de El Corte Inglés y en los que, tal día como hoy, no pueden pasar el día junto a la "autora de sus días", por encontrarse lejos, como mis hermanos; por causa de rencillas familiares, que llevan al distanciamiento; o por el motivo más terrible que me puedo imaginar: la muerte.
Creo haber dicho en alguna ocasión que, en mi caso, he sufrido la pérdida de mi padre, y puedo confesar sin orgullo que lo llevé bastante bien, sobre todo por mi madre, ya que era ella la que más perdía en este caso, al quedarse sola, y me volqué más en consolarla a ella que en mi propio dolor.
No puedo ni imaginar el día en que ella me deje. En realidad, NO QUIERO imaginarlo. Sé, tengo la certeza, de que lo superaré, porque todo en la vida, hasta el mayor dolor, se deja atrás en un momento u otro, pero prefiero hacer como que ignoro que este hecho tiene que producirse algún día y que lo sufriré sin remedio, a no ser que mi propia vida se haya extinguido antes. Y de su terrible peso sobre mí me da cuenta el que tenga más miedo de perderla que de morir yo.
Cuando estos pensamientos se apoderan de mi insomnio suelo presentir que el más eficiente remedio para mitigar ese dolor serían mis propios hijos, de tenerlos. Pienso en los amigos que ya pasaron por este trance, y hago dos listas: los que tienen su propia familia, y los que siguen, como yo, solos. El resultado es que aunque sé que en los dos casos sintieron el mismo amargo dolor, los que tenían hijos lo superaron de otra manera. Su madre, tan importante, ya no era LO MAS importante. Ahora había otra carne de su carne, no más cercana, pero más de ellos.
No sé porqué me he puesto a escribir y me ha salido una entrada tan terrible en un día tan feliz. Quizás porque tengo muy presentes a los que hoy no lo han celebrado, y porque he mirado a mi propia madre y la he visto cansada. Quizá sea el clima, tan cambiante estos días, que hace que se resienta de sus antiguas lesiones. Quizá. He ido a la cabecera y he cambiado el título, que era más luminoso, por éste que parece una etiqueta en un frasco de cicuta. No, este no es un post alegre.

jueves, 1 de mayo de 2008

Velero


Si yo pudiera
navegar por tus aguas,
vivirte en un instante, aunque doliera.
Hacerte ver el mundo por mis ojos,
llevarte al horizonte de la espera...
Si yo pudiera,
perseguiría tus sueños,
contaría contigo las estrellas...
Si yo pudiera...
Si tú quisieras..